Una ilusión se apodera de mí, cuando observo la expresión mínima, de un árbol que cabe en la palma de la mano. Una fuerza contenida en miniatura, que despierta el sentimiento de admiración, como si fuéramos a encontrarnos, frente a uno de gran tamaño. Una síntesis obligada en la carencia de mayor dimensión. Expresión gigante en pequeño formato, es una manera de hacer bonsai, que cada día me fascina más. El diseño se concentra al llevarlo a pequeños formatos, siendo de realización delicada
y precisa, en el alambrado de formación y en las podas. Después de concluido el trabajo, queda una satisfacción especial, en el haber trabajado, con los mínimos elementos posibles, en la linea, masas, ritmo y proporciones reducidas.Como dicen por ahí, "La felicidad está en las pequeñas cosas".